Día 10
La historia que siempre recuerdas con tus amigos.
Esto puede resultar terrorífico para todos aquellos que han tenido o tienen coche, advertidos estáis.
Todo empezó cuando una chica sugirió ir a jugar una partida de rol en la cabaña que tienen sus abuelos, esto está en la montaña, donde no hay cobertura del móvil y donde no se ve civilización en varios kilómetros alrededor, para que os hagáis una idea. Lejos de cualquier cosa llamada civilización.
La idea estaba bien, y mi hermano de aquella tenía coche con el que ir así que nos embarcamos unos cuantos hacia allí. Llegamos sin incidentes y comenzamos a trasladar cosas hacia la cabaña, aprovechando de paso para ojear si el camino que subía hasta la finca estaba transitable para el coche, que efectivamente, lo estaba. Una vez llegamos a la finca primero nos quedamos esta chica, su novio y yo para ir abriendo la casa. Hasta todo iba como debía ser, pero el desastre estaba próximo.
Cuando mi hermano iba a venir con el coche y el resto del grupo ella le al novio dijo: sal y avisa de que no bajen el coche (pues la finca estaba cuesta abajo) hasta la cabaña, que ya se ha quedado mas de uno atrapado y ha tenido que venir el guardabosques con el todoterreno a sacarles.
Todo lógico, coherente y normal.
Pues os podéis imaginar la cara que se me queda cuando salgo de la cabaña a ayudar a descargar lo que quedaba y me encuentro el coche nada mas abrir la puerta.
Lo primero que hago es llamarla a la otra chica, que sale y se queda con una cara peor que la mía, a mi me sale la risa nerviosa y mi hermano, ignorante de lo que había escuchado yo nos dice que el novio de la chica le indicó que bajase. Lo que se conoce clásicamente como una pifia en percepción, puede que pasase de ella, nunca lo sabré, el caso es que yo prefiero pensar que fue lo primero.
Pese a todo en principio no cunde el pánico en el grupo, se siguen descargando las cosas y luego mi hermano repleto de confianza se sube el coche para sacarlo y demostrar que no había de que preocuparse.
Y como siempre la física vence a la fe y el coche no sube.
Total, dos horas empujando, maniobrando, y probando toda clase de cambios de marchas para darle potencia al coche y que consiga subir. Tras mucho esfuerzo empujando, y maña de uno de los que nos acompañaba que consiguió encontrar el punto justo conseguimos que saliese.
Luego el resto fue como debía ser. Una entretenida partida de Cthulhu que acabó con la destrucción mundial, previa muerte de la mayoría (porque no puede ser de otro modo), y un feliz regreso.
Tengo que admitir que esta anécdota siempre será mas traumática para mí porque yo estaba allí cuando ella le advirtió que no había que bajar el coche. Siempre me pasan estas cosas, tengo el don de la oportunidad. Otros tienen crítico mejorado, o dureza, yo tengo la capacidad de estar en el lugar indicado en el momento inapropiado.
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