No soy una gran experta, no llevo mucho tiempo dirigiendo, y tampoco soy una gran máster porque soy muy tímida, algo que hace que a veces me cueste hacer alto tan sencillo como ponerme a describir cosas a mis jugadores, cosa que da a las partidas un aire estúpido. Por no hablar de que muchas veces se me escapa información que no debería dar y otras miles de cosas.
En una época de vacas flacas respecto a rol en mesa donde la actividad había caído a cero decidí ponerme a dirigir porque siempre me he ceñido a la frase de: si quieres que algo se haga, hazlo tú mismo.
Empecé con la aventura de "Peligro en Desembarco del Rey", y la experiencia fue buena pero el grupo se dispersó. De modo que me animé a llevar otra partida por foro, algo que había hecho antes que al final acabó muriendo por una crisis de ideas. Pero como no hay crisis grandes sino presidentes pequeños decidí que no iba a dejar que me venciese algo así de modo que recuperé una aventura que como jugadora había disfrutado mucho: "Curse of the crimson Throne" de la gente Paizo (Pathfinder) y convencí a parte de la gente de la anterior partida para que se apuntase.
La partida empezó bien, el grupo estaba bien nivelado y tenía bastante músculo y una clériga de Sarenrae especializada en curar así que hasta hoy, al final del primer módulo no llegaron los problemas. Pero el caos siempre llega cuando no estás preparado y crees tenerlo todo controlado así que la clériga consiguió que dos encuentros se juntasen en uno. Os podéis imaginar que en una aventura donde estas cosas están medidas al milímetro esto puede ser fatal.
En principio no sentí pánico, hasta ahora habían ido bastante holgados y pensé que podrían manejarlo, pero de repente ellos empezaron a fallar y los monstruos empezaron a hacerles daño. Llovieron ostias, y el hechicero se pulió todos los conjuros al principio de la mazmorra, ya lo vi muy mal pero lo resolvieron pronto y eso me tranquilizó. Se salvaron pero se quedaron con un montón de daño y continuaron hacia lo difícil en vez de ir hacia las zonas más flojas y a mi me empezaron a recorrer sudores fríos porque me estaba oliendo un TPK, algo que hasta ahora nunca me había ocurrido.
En ese momento te paras a pensar, en el esfuerzo dedicado. Pues es una aventura en otro idioma que has tenido que traducir y preparar, por no hablar de que siempre cuesta juntar a la gente y conseguir el ritmo de partida semanal. Frustra la idea de que se acabe de sopetón, por una tontería. Cuando la aventura en contexto de juego iba como la seda y el grupo funcionaba.
Pero te das cuenta de que el rol es así, que al final se trata de simular cosas y a veces las tonterías tienen resultados fatales, es algo que siempre ha ocurrido. Recordé la sonrisa de idiota que se me quedó cuando sobrevivimos por los pelos a la aventura inicial de la caja roja de "Aventuras en La Marca del Este" (La Torre abandonada de la ciénaga), en la emoción del esfuerzo y el riesgo. Truncar las estadísticas u obviar tiradas sería negarle a la partida ese riesgo y aparte sería no respetar las decisiones de los jugadores porque no me convenían, algo que no habría sido justo.
Así que al final decidí mantener las cosas como estaban y me abstuve de salvar la sesión dejando el destino en sus manos. Por suerte ellos cumplieron y sobrevivieron. Y yo aprendí una importante lección
Nota: Tengo que añadir como detalle curioso, y es que los dados que salvaron la sesión haciendo muchos puntos de daño fueron los dados que venían en la caja roja de La Marca, de la cual ya hablé antes.
Nunca permitas que el sentido de la moral te impida hacer lo que está bien - Isaac Asimov
Mis jugadores han hecho TPK hoy mismo en bajomontaña en una emboscada mas que obvia (sistema de la marca del este).
ResponderEliminarYo suelo utilizar una norma no escrita un poco basica. Si los jugadores la cagan por tarugos. Que cada palo aguante su vela. Si les sale bien perfecto. Si les sale mal mala suerte.
Que los jugadores hacen un esfuerzo ejemplar y la mala suerte plaga la mesa por mucho que ellos se esfuercen en sobrevivir asalto tras asalto llegando a quedarse sin recursos e incluso uno de ellos sacrificando su vida para que los demás pueda huir y aun así les sale el tiro por la culata. Merece la pena echarles un capote.
Esta claro que no voy a hechar un capote a un grupo (que como hoy) hacen TPK tras varios asaltos de combate contra 6 goblin +1 hobgoblin teniendo en el inventario 3 pociones curativas y sin haberse parado a gastar ni una y con el ladron recogiendo el oro del suelo en lugar de centrarse en los goblins que disparan